El vino llegó a Grecia a través de la isla de Creta, muy probablemente procedente de Egipto y Fenicia. Desde este primer emplazamiento la vid fue cultivándose a lo largo de Sicilia, sur de Italia y Libia. Desde los años 700 a.C. el vino ya era una bebida habitual en Grecia, y se solía beber aguado.
Fue en la antigua Grecia donde la adoración por el vino llegó a popularizarse, e incluso le asignaron un patrón entre los dioses: Dionisio. El vino era empleado en las libaciones a los dioses, así como en ritos funerarios y fiestas comunales. Fueron los griegos los que expandieron el cultivo de la vid y el gusto por el vino en la zona mediterránea.
La costumbre de aguar el vino, es decir diluir con agua el contenido tras la fermentación, empezó a realizarse con los griegos. Solo se empleaba puro en las celebraciones religiosas o rituales. Hay que tener en cuenta que los vinos griegos eran muy densos. Normalmente eran los anfitriones cuando organizaban una fiesta en su casa quienes se encargaban de mezclar las proporciones de agua y vino para los invitados en un recipiente denominado cráter.
Los griegos heredaron de los egipcios el conocimiento acerca del transporte y de la conservación del vino en ánforas, cuyo sellado se hacía con resina de pino (lo que da nombre a un viejo vino bebido hoy en día en Grecia denominado Retsina). En cambio el vino para el uso diario se guardaba en pieles de cabra con forma de botella. El vino era reservado para ocasiones especiales, y tan solo las clases acomodadas lo incluían en su dieta a diario.Era común además beber un vino en el que se cocían granos de cebada y hierbas aromáticas diversas (incluso se le añadía a veces cerveza), y a tal mezcla se la denominaba Ptisane (al que debe el origen la palabra tisana).
Los aditivos eran muy comunes en los vinos griegos, y tras la fermentación se añadía por ejemplo agua marina, yeso (para clarificarlos), etc. Con la intención de mejorar el resultado final se mezclaban vinos: por ejemplo los moscateles se añadían a los vinos fuertes de sabor procedentes de Corinto. Este vino de Corinto, según las leyendas era un vino que si era bebido en abundancia hacía confesar a los criminales.
El vino Karoinon, cuyo significado en griego es "vino con forma de nuez", debido a que se transportaba en barricas con forma de nuez, se hizo bastante popular posteriormente en Roma.
En algunas ocasiones se traían vinos de lugares lejanos como símbolo de exotismo, y de esta forma se bebían vinos de los montes del Líbano, Palestina, etc.

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